ESPACIOS FIELES Y ACOGEDORES

¿Oficinas de sonido?. No por favor

Micrófono
Un estudio es un espacio con la máxima fiabilidad sonora, agradable y cómodo, que debe disponer de una estética propia que trasmita sensaciones que faciliten el proceso de creación.

Un recinto «critico» diseñado para un uso específico que “ha de funcionar” como se espera. Se trata de grabar o procesar el sonido producido en el propio estudio o de otro. Es decir debe ser lo más neutro posible, aunque se puede admitir cierta personalidad, siempre que se busque este comportamiento.

  • • Grabación y mezcla musical.
  • • Masterización musical.
  • Home studios.
  • All in one.
  • • Posproducción audiovisual.
  • • Locales de ensayo.

Un vistazo técnico

Un estudio debe contar con un aislamiento acústico que nos asegure que no se transmite sonido alguno a los recintos adyacentes y además que el sonido producido en el estudio no se contamina con sonidos externos a él.

Hay que tener en cuenta las necesidades de climatización y renovación de aire, de electricidad e iluminación para crear ese entorno ergonómico que requiere cualquier lugar de trabajo.

Hay que definir las necesidades técnicas de cableado y conexionado de audio, video, datos y comunicaciones para hacer posible realizar cualquier tipo de trabajo sin que esto suponga complicadas maniobras de configuración que se traduzcan en pérdida de tiempo.

Un punto fundamental es que lo que se escuche se hará siempre a través de medios electroacústicos lo que significa que la otra gran pata de la fidelidad va a soportarse en los monitores.

Finalmente para diseñar la acústica del estudio es necesario conocer distintos parámetros acústicos, como son:
• Tiempo de óptimo de reverberación en función del volumen y uso.
• Curva del tiempo de reverberación.
• EDT o Early Deacay Time.
• Curvas de caída de la energía.
• Reflexiones tempranas.
• Frecuencias propias. Identificación y distribución. Cumplimiento de diferentes «criterios» o «recomendaciones».

En el caso de los Controles además de los parámetros anteriores se definirán:

• Posición de los monitores con respecto a los paramentos.
• Posición del punto de escucha óptimo.
• Posición de los monitores con respecto al punto de escucha y entre si.
• Definición de la zona libre reflexiones (RFZ).

A partir de todos los puntos anteriores determinar que soluciones acústicas se implementan para cada banda de frecuencias. En este sentido existe una característica física diferenciadora que va marcar de manera muy importante la posibilidad de obtener un campo sonoro controlado fundamentalmente a bajas frecuencias: el volumen. El menor volumen, más exactamente. La existencia de paredes enfrentadas, relativamente cercanas, permite que se creen ondas estacionarias y con ellas las frecuencias propias del recinto entren en la zona audible. Para su minimización se usarán resonadores o absorbentes porosos en los encuentros entre paredes y techo o proporcionales a la longitud de onda.
En medias y altas frecuencias los problemas son mas fácilmente abordables.

En definitiva estas soluciones van a venir determinadas por la “asepsia acústica”, la reproducción electroacústica y el volumen, donde la ergonomía y la estética, que van a modificar formas, tamaños, acabados y la distribución de los materiales para la creación de un espacio agradable e inspirador.