HACIA LA EXCELENCIA ACÚSTICA

El sonido dentro de un recinto parece comportarse de manera caprichosa.

Anfiteatro
No basta con “seguir las formulas” o “utilizar el techo de siempre” para obtener un resultado ni siquiera óptimo.

Cada recinto para la transmisión de la palabra o de la música es diferente por que diferentes serán las soluciones arquitectónicas, los materiales utilizados, la forma y acabado de estos, los volúmenes, el uso al que está destinado…

Pero es que además no todos los recintos aun siendo similares espacialmente deben transmitir la misma sensación al entrar en ellos para disfrutar de un espectáculo. Hay salas que se deben sentir confortabilidad y clasicismo o innovación y ruptura o modernidad y tecnología o grandiosidad y esclusividad. Son muchas las sensaciones y muchas las soluciones que existen a la hora de encontrar la que se ajuste a las condiciones espaciales y de identidad estética que se busca.

Si queremos obtener del recinto sus mejores cualidades acústicas y sensoriales debemos, en un inicio, apoyarnos en la peculiaridades físicas que pueden identificarle de partida y aprovecharse de ellas para buscar el acomodo a la acústica y obtener un campo sonoro controlado. A partir de aquí un diálogo constante entre los materiales de acabado y el campo sonoro nos llevará a un recinto donde la experiencia visual y la auditiva irán de la mano hacia la experiencia sensorial que se buscaba.